Dado el poco acceso y las desfavorables condiciones que ofrece la banca tradicional fuera de
la nómina, los empleados públicos prefieren contratar productos financieros mediante
descuento por nómina.
Debido a los beneficios del producto y a la disminución en los riesgos de recuperación,
existe una oferta y demanda creciente de crédito y seguros vía nómina, lo cual lleva al
trabajador a querer conocer su capacidad de descuento, saber cuánto tiene disponible e
incluso buscar incrementarla más allá de lo permitido.
Las instituciones financieras requieren realizar los descuentos vía nómina tomando como base
la relación entre el trabajador y su empleador.
Las empresas empleadoras y organismos públicos tienen que destinar recursos y asumir
responsabilidades que no son de su competencia, como administrar los límites de descuento,
así como las incidencias y quejas que se presentan día a día.